“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones… enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.” Mateo 28.19-20 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8.31-32.
En los tiempos de Jesús, la enseñanza que recibía un discípulo de su maestro era mucho más que un estudio académico (o una clase). El discípulo pasaba la mayor cantidad de tiempo posible con su maestro y a menudo vivía con él en la misma casa. Se esperaba que los discípulos no solo estudiaran la Palabra sino también que se familiarizaran con un tipo específico de vida.
¿Cómo aprendemos de Jesús? Compartiendo la vida cotidiana con Él. El discipulado no es estudiar lo teórico y después ponerlo en práctica. La enseñanza debe estar acompañada de la práctica. El discipulado tienen más que ver con el carácter que con el conocimiento (aunque este es necesario). El propósito de Jesús es que seamos como Él. Es mucho más fácil enseñar conceptos que moldear el carácter de Cristo en un discípulo. De hecho, las actitudes y valores que caracterizan a un discípulo se adquieren por imitación de una persona que demuestra en su vida tales características.
¿Con que seriedad y disciplina leo la Palabra de Dios a diario?
