“Mi Padre, el labrador, toda rama que en mí no da fruto la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía.” Juan 15.2 NVI.
Hemos visto que Dios desea que demos mucho fruto. A las ramas que no están dando fruto, Dios las limpia a través de Su disciplina y corrección. A los que ya están llevando fruto Dios, el labrador, los podará para que lleven más fruto. Existen varias diferencias entre la limpieza (disciplina) y la poda.
La limpieza tiene que ver con todas aquellas áreas en donde el pecado nos ha hecho infructuosos. Dios trabaja en nuestra vida para que dejemos cualquier área pecaminosa y empecemos a dar fruto.
La poda es cuando ya estamos llevando fruto pero algunas partes de las ramas impiden que el sol le pegue a los racimos y que se desarrollen bien, por lo que el agricultor las poda (las corta). Es cuando Dios nos pide entregar áreas que nos impiden concentrarnos más en Él y llevar más fruto.
Leer Juan 15.2 Toda rama que da fruto, el agricultor la poda para que lleve más fruto.
¿Qué diferencias existen entre la limpieza (disciplina) y la poda?
¿En qué proceso estás tú en este momento?
Leer Isaías 55.8-9 y Jeremías 29.11 Los planes de Dios son más altos que los nuestros.
¿Qué nos dicen estos pasajes respecto de los pensamientos y planes de Dios para nuestra vida?
Lee y analiza de nuevo Juan 15.2 La poda, un proceso “doloroso”.
Ser «podado» puede sentirse temporalmente doloroso porque implica dejar ir hábitos, actitudes, apegos o relaciones que estorban y desvían del propósito divino.
¿Qué hábitos, actitudes, apegos o relaciones debo dejar para poder llevar mas fruto?
